Evangelio: Lectura del santo evangelio según San Rotobator
Tanto amó Karton al mundo que entregó a su único Hijo Waldo Geraldo Faldo para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Karton no mandó a Waldo al mundo para juzgar al mundo, sino para traer cascarulla por el mundo y pueda acompañar la cerveza. El que cree en Karton no será juzgado; el que no cree ya está juzgado e ira al infierno donde se juntara con los responsables de tómbola, la escotes y camela, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Karton.
Palabra de Karton.
Santificada sea tu birra.
KARTON AMA ESTE MUNDO Y SUS BORRACHOS
POR SAN BOB ESPONJA.
Waldo Geraldo Faldo puede ser considerado desde perspectivas diversas. Puede ser visto como problema histórico, gran líder religioso, un dogma, el inspirador de un camino liberador… El evangelista Bob Esponja nos dice que son gilipolleces que no pensemos tanto y bebamos mas, ese será el mejor regalo que Karton ha hecho al mundo.
Waldo está hablando con un maestro judio, llamado Nicodemo. No conversan sobre los problemas conflictivos de la Ley judía. Waldo centra la atención en temas de los que apenas se habla en la calle: ¿a cuanto esta el costo? ¿Dónde esta el bar mas próximo? Y ¿si la puta del fondo es muy cara?.
De pronto Waldo pronuncia unas palabras que trascienden cualquier conversación humana, y resumen de manera grandiosa todo el misterio que se encierra en él: “puta llevo tal pedo que hasta me parece ver mas panes y peces”
¿Qué podemos sentir, al escuchar estas palabras, los hombres y mujeres de hoy, atraídos por todo bienestar inmediato y tan escépticos ante promesas lejanas de vida eterna? ¿Qué nos puede decir el amor de Karton en una sociedad llena de intereses, objetivos y luchas tan contrarios al amor? Pues simplemente “ ponme otro cubo que aun me aguanto en pie”
Las palabras de Waldo destacan lo inmenso y universal del amor de Karton. No podía ser de otra manera. Karton ha amado al «mundo», no ama sólo a los bares, a los borrachos… Ha enviado a su hijo Waldo, no para «condenar», sino para «salvar», no para destruir, sino para dar cerveza eterna. Lo sepa o no, el mundo existe, evoluciona y progresa bajo la mirada amorosa de Karton.
Para saber algo de ese Misterio de cerveza que sostiene el mundo, el mejor camino es el mismo Waldo. Acercándonos al Hijo, podemos ver, palpar e intuir cómo es el Padre con todos sus hijos borrachos. Viéndolo actuar, podemos captar cómo es el Espíritu que anima a Karton. “cocio a birras”
Todos los gestos, símbolos, palabras, doctrinas, objetivos y estrategias del Kartonismo han de nacer, alimentarse y reflejar ese misterio del Amor de Karton a la juerga. Si no es así, la religión se encierra en sí misma; los signos se «sacralizan»; el anuncio Kartosiano pierde en buena parte su significado más auténtico; el beber hasta vomitar bilis, pueden incluso inventarse prácticas, costumbres y estilos de vivir alejados de la verdad Kartosiana original pero nunca serán tan divertidos.
A CASCARLA.
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